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martes, 12 de octubre de 2010

Cruzar el Estrecho de Gibraltar a nado... Del baúl de los sueños a una realidad.

Por si alguien todavía no lo sabe, nuestro compañero Nacho (del que ya hemos hablado más veces, por ejemplo aquí y aquí) cruzó el estrecho de Gibraltar hace poco más de un mes. Aquí viene su crónica...

Año 1992, por aquel entonces vivía en Nueva York. En la misma ciudad un amigo español, Andreu Mateu, me explica la aventura que va a iniciar, recorrer el mundo durante 3 largos años utilizando el máximo de medios de transporte posibles.... al cabo de unos años decide repetir una de las peripecias que realizó... el cruce del Estrecho de Gibraltar. Me animó a unirme en esta nueva aventura pero por aquel entonces mi trabajo me impidió acompañarle en las fechas que se había programado, por lo que tuve que dejarlo en el baúl de los retos por cumplir, muy a pesar mío, la verdad.

Creo que la sensación de tener un objetivo pendiente como este, ha sido una espina algo incómoda por un lado y por otro me ha dado un plus de motivación en diferentes retos deportivos y no tan deportivos que se me han planteado en mi vida, porque lo he tenido más presente de lo que creía... ahora lo siento así.

La vida es apasionante y sabia, aprendiéndola a vivir con algo de paciencia, algo difícil en esos tiempos, de repente un día te sorprende con una nueva oportunidad. A mí me llego un día a finales de Mayo, cuando en el Club Mediterrani mi entrenador Ángel Quinzada me comenta que un socio conocido del club le ha propuesto cruzar el Estrecho pero para él esta no es la ocasión... y me lo comenta.

Vaya con el comentario... a partir de este momento mi cabeza no paró, era un torbellino de sensaciones, visualizando el estrecho y a mi nadando en el, preguntándome si con tan poco tiempo, mis entrenos eran base suficiente para lanzarme a esta aventura guardada en ese baúl de los sueños que miraba tímidamente en ocasiones.

Tomé entonces varias decisiones, la primera no comentar a nadie mi proyecto y segundo hacer un entreno largo de 12km, sin presiones y con seis semanas por delante antes del día “D” para ver si realmente era un simple soñador o tenía alguna posibilidad de conseguir mi objetivo con dos nadadores que llevaban más de 8 meses con un entrenamiento específico para una travesía de estas características.
El primero no lo cumplí porque obviamente no era cuestión de guardar un secreto de estado, era solo un reto personal, y lo comenté con familia y con algún amigo desvinculado del mundo de la natación. La segunda decisión la cumplí y estuve nadando de Tamariu a Llafranc ida y vuelta y 3km más, hasta completar los 12 km en unas 3h 20 minutos.
Nacho, has hecho el 70% de lo que te encontrarás en el Estrecho...lo puedes hacer!!! Era lo que necesitaba; teníamos fechas reservadas para el cruce, compañeros con los que nadar y una gran motivación por cumplir un viejo sueño.

Esta travesía tiene varias complicaciones que hay que tener en cuenta:
  • Es una zona de meteorología muy variable.
  • Las corrientes del Estrecho (generalmente de dirección Este), pueden llegar a alcanzar los 5.5Km/h.
  • El Estrecho es una de las avenidas marítimas más transitadas del mundo con un tráfico de más de 300 buques diarios sin contar con los ferrys.
  • Riesgo de mareos y vómitos causados por alguna mancha de contaminación de vertidos oleosos, etc...
  • Riesgo de suspender la travesía por niebla ya que en Agosto son frecuentes la formación de nieblas por advención que pueden ser de gran intensidad en las horas cercanas al orto y ocaso del sol.
Parte de estas circunstancias hizo que llegando el lunes a Tarifa, tuviésemos que esperar hasta el viernes 27 de agosto como fecha idónea para la travesía (según el ACNEG - Asociación Cruce a Nado el Estrecho de Gibraltar), ya que había unas condiciones favorables, con la incógnita siempre de las corrientes marinas.
Los días previos a la travesía Alfonso Maltrana (Entrenador del Canoe y Selección Española Juvenil) nos programa dos entrenamientos, para tener los músculos con la tensión adecuada y buscar una buena compenetración en el agua, nadando durante 1 hora, un día en el Mediterráneo y otro en el Atlántico.

La noche previa al día “D” tuvimos una reunión con Alfonso, donde acordamos la estrategia a seguir con los avituallamientos; la primera y segunda parada en los dos primeros 45 minutos y después cada 30 minutos. Paradas cortas ya que las corrientes nos pueden desviar del objetivo final y hacernos nadar más metros de lo esperado.
Por la mañana (9 am), tras un desayuno con risas, chistes y miradas cómplices por parte de todos, tuvimos unos 15 minutos de paseo en silencio con calma tensa en procesión hasta el puerto, nadadores y parejas.
Una vez ahí, se mezclaron muchas sensaciones en el tiempo de espera junto con los patrones de las embarcaciones, mientras nos poníamos los trajes de neopreno, vaselina, estiramientos, etc... Ganas de empezar de una vez, emoción por que se inicie un momento tan esperado por todos durante años, tener delante nuestro el objetivo...impasible, estático, esperándonos sin importarle el cómo ni el porqué, el cuando era ahora!

Una despedida sentida a nuestras parejas, pero a la vez concentrada en empezar la acción...ese era el momento!
Nos acercamos al punto de salida y los tres nos tiramos al agua con decisión, ya sobraban las palabras y el presente iba a ser nuestro acompañante, mental y físicamente durante horas. Solo puedo decir de los momentos iniciales del cruce, cuando el cuerpo y la mente se van alineando, que estuve nadando la primera hora emocionado, pensando que ya estaba realizando un sueño. Como he oído decir, de la realidad al sueño hay un suspiro..... Así me lo parecía una vez estábamos nadando.
La proximidad de algunas embarcaciones mercantes, impresiona. Recuerdo estar nadando y mirar detrás nuestro como a medio kilometro o tal vez dos (es difícil medir distancias en medio del mar), pasó un mercante enorme, queriéndonos decir qué diablos hacíamos ahí nadando. Fue solo un momento porque nuestra sensación era vivir intensamente ese momento....la embarcación de avituallamiento, con Alfonso al mando, nos iba haciendo señas...estáis bien? estirar bien la brazada...seguid así...animo!!!! Nuestras parejas miraban con admiración, complicidad, cariño y respeto el momento que estábamos mirando...creo que todos estábamos emocionados del momento.
Pasaban los minutos del reloj, pero para nosotros eran brazadas, colores, miradas al horizonte, nuestra respiración, sensaciones... la única medida de tiempo eran las paradas de avituallamiento. El momento más mágico lo vivimos cuando de repente una familia de 6 ó 7 delfines aparecieron curiosos y simpáticos. Primero nadando a nuestro alrededor en círculos que cada vez se hacían más pequeños.
De repente los tres escuchamos el sonido de los delfines bajo el agua... el mundo de las profundidades, el cual no nos pertenece, somos turistas, pero nos saludan, nos emocionamos los tres al escucharlos y paramos de nadar en el mismo momento cuando los vemos a todos ellos a 5 metros debajo de nosotros observándonos....queriéndonos decir...ya estáis llegando.... un placer veros por aquí. Jamás lo olvidaré!

A las 3h 30 minutos, me llegó un momento de fatiga que resolvimos en equipo rápidamente con Alex a mi vera, acompañándome... son los momentos que sabía que llegarían por los meses de entreno que tal vez me faltaban para este momento que el destino me puso de repente, y que estaba viviendo tan intensamente. El ritmo que habíamos llevado era bastante bueno y nos habíamos encontrado con corrientes en contra.
Ahora es cuando uno se da cuenta de que en esta prueba, la mente juega un papel fundamental. La mente nos hace malas pasadas a veces, e intenta regir lo que no le pertenece... el cuerpo está cansado pero la ilusión y las energías de mis compañeros de viaje fueron suficientes para que tras unos 45 minutos de bajar el ritmo, pudiese recobrarlo cuando la costa estaba tan cercana que parecía todo una simple excursión de unos minutos con unos amigos y solo teníamos que llegar en unas brazadas.
Por fin, llegamos a Punta Cires a las 15:48 ..... Los tres juntos....tocamos tierra y nos abrazamos en el agua emocionados. Nuestras parejas y Alfonso ( el entrenador), se tiran todos al agua para felicitarnos y vivir juntos ese momento único.

Todo el recorrido nadado en la travesía de ida se resumió en 20m minutos en la lancha de vuelta.

Ya en tierra, Núria (mi pareja) y yo nos fundimos en un abrazo, más que sentido, resumiendo muchos sentimientos entrecruzados, desde un profundo agradecimiento a su apoyo incondicional durante tanto tiempo, de cariño y amor por haberme transmitido su confianza en mí, compartiendo con ella mi emoción porque he realizado mi sueño, que ahora finalmente pongo en mi baúl de los recuerdos.

Todos nos abrazamos y sentimos cómplices de haber vivido una experiencia conjunta. Tal vez eso haya sido lo más bonito, un grupo... no, mejor un equipo de 7 personas que durante una semana nos hemos regalado ilusión y buenos sentimientos, para lograr un objetivo. Cada uno tenía un papel en esta película y lo ha representado a la perfección. De camino al hotel me llama mi hermana emocionada, contándome como han vivido todo, preguntándome cosas, era la primera llamada de un familiar...pero sinceramente no puedo hablar de emoción al escuchar su voz.
Llegamos a Girona Núria y yo... otra sorpresa... mi padre Pedro y su esposa Ana me esperan con sendos carteles en los que se lee!!! Lo cruzaste campeón!!! Bufff, explosión de emoción, y me cae alguna lágrima.
Así da gusto. Tendremos que pensar en algún otro reto porque el equipo es demasiado bueno para dejarlo en el recuerdo y la familia, toda, ha respondido demasiado bien...he sentido su apoyo en la distancia.
Gracias Carles y Álex, nadar con vosotros ha sido un placer, un lujo, de veras.
Gracias al equipo técnico desde Ángel (mi entrenador desde hace tres años), por las horas de vuelo juntos hasta Alfonso por su sabiduría y actitud durante la travesía.
Gracias Marc por acordarte y por tus palabras de apoyo sincero.
Gracias a mi hermano Guillermo por acompañarme en los entrenos, largos y matutinos.
Para finalizar os diré que viajar con amigos y familia es un lujo y si de paso haces alguna travesía si tienes un bañador a mano, mejor. Los límites junto con la ilusión los ponemos nosotros. Ánimo!

P.D.: Al finalizar la travesía ACNEG hace entrega de un diploma y mapa cartográfico con los detalles de la travesía (recorrido, meteorología, distancia recorrida, etc.), pero yo me quedo con el recuerdo de un sueño vivido en compañía de primera... ah! y de la copa que mi madre me hizo entrega con una placa describiendo la hazaña... que más se puede pedir?

Nacho